Posts Tagged 'cabeza'

Bazucas :)

Pero es que las letras son una bazuca en sí. Sí, señora pero hay letras y letras. Las letras deconocidas son la bazuca. Las letras escondidas dentro de los libros son la bazuca. Cabe recalcar que son bazuca ¡BAZUCA!, no chocolate ni seguro de vida. Así que no moleste señora, si no entendió el comercial de televisión y le compró un libro a su hijo pensando que estaría mejor armado para la vida qué pena. Si quiere ayuda mejor llévelo a un psicólogo. O mejor llévelo a un psiquiatra, ellos le daran las pastillas adecuadas para que al menos se calle y no tenga voluntad propia. Y yo que sé cuánto cuesta un psiquiatra. ¿Acaso quiero pasar drogado todo el día?

Pd: Ya lo dijo Dios a los primeros habitantes de este planeta…No se metan con esa fruta…les traerá problemas.

Pequeñas anécdotas sobre el amor después del amor

Entre otras cosas, Albertina gustaba de ver el techo de su cuarto. Disfrutaba esa sensación de aislamiento que dicha actividad le brindaba. Podía inventar cosas, reflexionar, recordar, pero lo esencial era que dejaba fluir sus ideas y no trataba de escribirlas o rescatarlas para un fin práctico o útil, económicamente hablando. Sus pensamientos  aparecían y desaparecían, siempre de manera imperceptible, y eso constituía un escape de sí misma, una forma de hacer un chapusón astral de tinte cotidiano. Por otro lado, no era una adicta, así que ocupaba su vida en menesteres varios e intrascendentes, como amarrarse los pasadores, comprar galletas, ir al trabajo, etc. En algún momento de su vida Albertina dejó de mirar el techo y muchos años después (los suficientes como para que su período de vida corrobore las estadísticas que el Almanaque Mundial 2010 tiene sobre su país) murió. Algunos dicen que tenía un crucifijo en sus manos al momento de morir, otros afirman que tenía un consolador y una carta de amor escrita por una tal Gertrudis.

Pd: El transporte público constituye un espacio obligatorio para muchas personas  (gracias a la sobrepoblación podemos asegurar científicamente que el tiempo que consumimos en dicho espacio tiende a no ser muy placentero) y justamente en este espacio Albertina conoció a María José. Su romance fue intenso y breve.

Pd2: Cuando se dejaron de ver, María José adoptó, por alguna extraña razón aquella costumbre de ver el techo.

Pd3: Quizá esta historia se está contando desde la perspectiva de Albertina, porque es muy posible que Albertina también haya adoptado alguna costumbre de María José.

Pd4: Quizá este texto se puede leer en un espejo o de cabeza.

Problemas educativos

Madre tengo un problema con la sopa… no sé. Ya sé que la hiciste con amor y todo eso…pero no sé, siento que mientras la como el rostro me cambia y como que se transforma en una máscara. ¡Tranquila mamá! No quise insultarte. ¡¡¡Mamá!!!! Por favor, no llores. No lo dije por ofen…Sí, ya sé que fueron 9 meses y que dejaste la universidad para criarme y poder hacer esta sopa, pero es que realmente me da ganas de vomit…¡Pero también está lo de mi rostro! Sí, lo de mi rostro es lo esencial. ¿Que qué dije? No, nada mamacita….este…jeje Te digo que nada. No, escuchaste mal. ¡No mamá! No estoy diciendo que estás loca. Está bien…Dije que…. tu sopa… ¡Me da ganas de vomitar! ¿Mamá? ¡Mamáaaa!!!!! Con la plancha no, mamáaaa!!! porfa fsDSrffsg %%·$· ahhhhhs au au aewr···€#@# tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

Pd: Oiga, tenga más cuidado con sus críticas gastronómicas.

Hermosura o averno

maquillaje

El otro día entré a un salón de belleza para hacerme la permanente (sea lo que sea que signifique eso), esperando mi turno pude apreciar lo que parecía ser una discusión entre un cliente y uno de los que trabajaban en el salón. El punto era que al señor le querían poner maquillaje, el señor rogaba para evitar tan penosa situación. El empleado del salón le respondió que no había forma de evitarlo, que en ello estaban en juego el orden social, una tradición cultural de la sociedad de consumo, y sobretodo su trabajo, ya que si no le aplicaba a algún cliente la dosis de maquillaje requerida, posiblemente lo despedirían a él. Tuvieron que llamar a los de seguridad. El cliente entre lágrimas les rogaba que respetasen su deseo pacífico de no-maquillaje “mi cabeza es una conjunción de órdenes transitorios, el maquillaje atentará contra mi liber…”

El maquillaje se aplicó y el cliente fue forzado a salir contento a la calle.

Psiquis incorporada

cuer

No señor. Su cuerpo y su cabeza no están juntos. ¿Quién le dijo eso? Le vieron la cara. ¿Qué dice?… Claro, cómo no ¿Tiene la factura de su cuerpo? ¿No? Lo siento, pero en ese caso Cállate y Grita no puede hacer devolución alguna. Si no tiene la factura, tendrá que conservar su cuerpo. Verá, le explico, su cuerpo es una construcción cultural, esa unión aparente que usted exige, no viene incluida con la atribución corporal de su alma. Señor no grite por favor. No le estamos faltando al respeto. Si sigue gritando tendré que llamar a los de seguridad. ¡Seguridad!¡Seguridad!

¿Qué pasó? ¿Por qué gritaba ese pendejo?

Nahhh… Era uno de esos manes que reclama porque recién se entera que su cuerpo no está pegado a su cabeza.

– Uy, aparece uno de esos todos los días.

PD: Ningún empleado público fue lastimado durante la creación de este texto.

La Venus de Cállate y Grita

Venus

Tres rostros/una cabeza (tu destino por vivir una ilusión)

tres-cabezas1

Los psiquiatras, en su labor infinita de denominar “enfermedad” a toda actividad humana, han encontrado el síndrome de Pujilí. Si en la imagen superior usted no ve una salchicha entonces tiene problemas y debe tomar pastillas para ser felíz.


¿Qué hacemos?

Crear stickers a mano y pegarlos por tí; dibujar; aceptar caramelos de extraños; ¿tienes una pared muerta? nosotros la podemos pintar.

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  • 22,121 pasajeros en trance
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